Esta galería de autores contemporáneos se creo en 2004
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lunes, septiembre 02, 2013

ciudad de méxico, enero 2010


adrián román

llueve.
ayer vinieron los reyes magos.
cielo de nubes blancas
grises
plateadas.
 contemplan calles
gente
periódicos húmedos.
gotas resbalan por los parabrisas.
es posible que alguna otra tarde
me esperes donde se espera el trolebús.
sonreirás alborotando tu mata azabache.
el agua baja
acaricia a las mujeres
a las hermosas, a las feas
los árboles y las coladeras
la lluvia cae despacio
casi en silencio
como la presencia de un perro
sobre camiones
bicis mañaneras
tamaleros
señoras guapas
que manejan camionetotas.
donde estés, el sol o el frío
se acurrucan junto a ti
te lamen la mano.
lamen tu rostro despertando
tu risa
tu sudor.
la bestia descortés
(que avanzaba a zancadas entre tus piernas)
hoy está apachurrada, sola.
esperamos que de pronto brotes
desde el reflejo de los árboles
los restos de la lluvia
o que aparezcas con el vapor de los tacos
quisiéramos
esta bestia y yo
que algo tuyo tuvieran
los perros que se mojan
los odiosos gatos.
a esta hora
niñas descubren el sexo
con otras niñas
mientras sus madres hacen cualquier cosa.
los ancianos hablan con las plantas
y sopean el pan hasta que se desbarata.
señoras cachondas se aguantan las ganas
mientras miran el árbol de navidad.
la lluvia resbala por la piel carcomida
de los bóilers chamuscados
en el atole
los cigarros
y atraviesa el vapor
que a todos nos sale por la boca
nos hace parecer escuetas locomotoras
que avanzan a pesar del frío.
cuelgan calzones esperando
secarse para mañana
en las tiendas siguen las ofertas
y en los hogares nacimientos.
escucho tu nombre acurrucado entre mi voz
escucho a la vecina que barre
el agua estancada en su puerta.
el ronroneo de los tráileres
ha dejado de ser arrullador. 

lunes, octubre 31, 2011

el frío de los hombres


Adrián Roman (El Negro)

si es otra vez la puta angustia
mejor ni le abras
aunque llame a chiflidos
aunque lance tostones contra el zaguán
dile que no tienes
no
no tengo nada.
incluso si aparece con su rostro
de buey babeante.
no
ni le abras.
manolo
sé que jode estar en la calle
sin tener a dónde llegar
ni qué hacer
si no pasar una y otra vez
los zapatos flaquitos
por la piel rasposa del dolor
y nada de morralla para un trago
pa’  que lo amargo resbale
como cuerpo desnudo por las manos
ni una bacha que devuelva
la lucidez que perdemos en el exilio del alcohol
sentirse cansado
hambriento
pero sobre todo olvidado
y contagioso
la mugre
la falta de lana
siempre el mismo pantalón
eso espanta a la gente.
ya sé;
querías ser mi padre
pero no te salía
a mí tampoco
no sé ser hijo del hombre
somos parroquianos del mismo fracaso
de afilarle la espada al amigo que mañana nos mata
hijos de la rabia del macho alcohólico
de esos días con cara de
yatodochingóasumadre
cabrón dolor
perro viejo y jodón
perro sordo y necio como sólo dios
sordo, necio y soberbio.
manolo
compadre de profundas
y llegadoras parrandas
hoy no hay jale ni batalla
el parque ya se acabó
te digo que si es la pinche tristeza
mejor vámonos
no quiero andar cargando cascajo-
tienes razón:
pinches viejas que acusaban
y señalaban a tu padre
nada sabían del tuétano de la noche
del frío de los hombres
de estos tragos de a soldado
de despertar y ver el día;
por eso los ojos rojos
y el fresco vómito del desengaño
manolo
hijo del sentimiento
cabrón de fácil llanto
perdona y olvida
a los que borracho
y caído te ignoran.
bien dices: somos escuadrón
de nuestra propia muerte.