Esta galería de autores contemporáneos se creo en 2004
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lunes, enero 09, 2012

Instrucciones para cardar a la Luna


Jorge Borja
Espere una clara noche de plenilunio, de preferencia domingo para amanecer lunes. Procúrese los utensilios necesarios: un peine de marfil, un martillo de plomo, unas tijeras de oro y un paño de terciopelo verde. Aguarde en atenta vigilia hasta maitines, hora en que la vanidosa Luna busca un espejo. Si usted no tiene un pozo anciano, una charola de plata o un espejo de azogue en dónde retenerla, no se preocupe. Unos ojos oscuros le pueden servir como señuelo. En esas pupilas, Selene se sentirá como en su casa. Mírela morosamente y sin parpadear. La Luna es muy curiosa, háblele de la violenta luz del día, de la voracidad del metro, de la cólera de los relojes checadores, del jubiloso silbato de la fábrica o de tantas cosas que ella no conoce. Seguramente la sorprenderá. El sol le ha platicado pero ella no le cree por presumido. Convénzala de que el día es un infierno hipócrita y que la verdadera condición humana sólo se revela de noche. Cuando la mire más aquiescente, cambie el tono. Dígale que la quiere y que hace mucho que no duerme con tal de estar con ella. Abrúmela con piropos y otras lindezas. Recuerde que la Luna, como toda dama solitaria, es afecta a las cursilerías. Si ya le arden los ojos, parpadee varias veces, suelte una tímida lágrima. Nada conmoverá más a Selene.

No se desespere. Ya la tiene usted en la bolsa. Tenga a mano sus utensilios necesarios. Como quien no quiere la cosa acaricie sus lánguidos rayos. Si ella lo consiente sin reclamos, saque el peine. Con la mano izquierda frote sus rayos y con la derecha páseles el peine. Para distraerla cuéntele algún chisme sobre sus hijas las estrellas. Frote con más energía y peine hasta que una lluvia de chispas plateadas le impida la visibilidad. Entonces, con prestidigitación de mago, cúbrale la cara con el paño. Apriete, apriete, apriete. Cuando escuche un ligero PLOP... afloje. Selene se habrá desvanecido entre sus manos. En el paño verde encontrará unos hilos lácios y dúctiles como de alpaca. Empiece a trenzarlos lentamente. Cuando haya logrado una trenza de regular grosor, corte las puntas con las tijeras. Las puntas sirven de abono en tierras yermas y si se arrojan al mar provocan tempestades. La trenza se corta en varios trozos y cada uno de estos se aplana y redondea con el martillo hasta darles la forma de una moneda a la cual se puede dar múltiples usos. Si se pone a hervir en agua serenada, evita el mal aliento y cura el insomnio. Si se macera junto con hojas de cardamomo y luego se unta detrás de las orejas, es un magnífico repelente contra los bobos. En caso de crisis económica pueden empeñarse estas moneditas en el Montepío, haciéndolas pasar como una reliquia de familia. Esto último no es buen negocio porque ahí no ofrecen ni lo que vale la desvelada.

viernes, octubre 14, 2011

Atrinia

Jorge Borja

Los habitantes de Atrinia guardan una especial veneración por los monumentos. Cada generación de atrinitas erige cientos de ellos en memoria de sus coetáneos más ilustres. La ciudad capital ostenta en su avenida más importante, bustos conmemorativos de las gestas heroicas del año anterior. Provocan admiración y asombro entre los turistas las estatuas que representan a los expresidentes, sus simpáticas familias y su fiel servidumbre, que embellecen patios del Palacio de Gobierno.
En el jardín central pueden encontrarse monumentos dedicados: "Al Transeúnte Anónimo", "A la Suegra Prudente", "Al Político Honesto", "Al Policía Honrado" y a otros héroes desconocidos. Hasta el hogar más humilde de este vasto país tiene estatuas alusivas al cumpleaños, jubilación o fallecimiento de sus moradores.
A ninguna glorieta, plaza o jardín le faltan monumentos, y existe todo un ejército de guardianes especializados en su  cuidado. Para su conservación, los atrinitas, han promulgado una estricta serie de leyes que condenan con multas a quien los ensucie y con cárcel  a quien les inflinja el menor daño.
A pesar de sanciones tan severas, son frecuentes los vándalos nocturnos, quienes armados con mazos y barretas se dedican a mutilar y destruir los monumentos. La policía ha redoblado sus esfuerzos para capturarlos. Los resultados son mínimos en comparación a los destrozos ocasionados por esta turba de antisociales. Se logra sólo la detención diaria de dos o tres, sorprendidos en flagrante delito. El artículo séptimo del código penal de Atrinia los condena de inmediato y  sin apelación, a morir apedreados. Sin embargo y para que no quepa duda alguna de la memoria histórica atrinita, la multitud que ejecuta la sentencia es la encargada de levantar un "Monumento a los Caídos" con las mismas piedras con que los lapidaron.

martes, febrero 24, 2009

Bricia

Jorge Borja, México.
Dentro de los límites de Bricia, está estrictamente prohibido usar corbata o tener cara de burócrata. Sus habitantes acostumbran saludar el paso de la bandera con jubilosos espantasuegras y celebran a la patria con un gran carnaval. El Presidente de Bricia, disfrazado de arlequín, declama un poema satírico desde el balcón central mientras los miembros de su gabinete se afanan por conseguir el gesto más gracioso o el flato más estentóreo.

En este país, en vez de debates o plebiscitos para decidir el rumbo de la política económica o el gasto del Ministerio de Defensa, se llevan a cabo carreras de costales y competencias de beber cerveza. El Consejo de Asesores se reune en sesión solemne para contar cuentos colorados. El Ministro de Hacienda presenta su programa de emergencia vestido de bombero. Una carcajada vale más que un voto y un comediante es digno de mayor crédito que un Doctor en Economía.

Los Bricianos son personas de un fino humor a flor de labios que se refleja en todas las facetas de su vida social. Cuando formalizan un compromiso de matrimonio, suelen gastar bromas sobre el embarazo de la novia o las enfermedades venéreas del novio. Los funerales siempre son motivo de prolongadas fiestas donde tradicionalmente se saca a bailar al muerto. A las catástrofes naturales les encuentran su aspecto positivo: "gracias al terremoto apareció el tesoro de los abuelitos", "durante el huracán mi marido volvió a soplar" o "con la inundación se realizó un concurso de bikinis".

Sin embargo, a últimas fechas, han surgido falso
s rumores propagados por grupos clandestinos que buscan la estabilización y el orden. Estos peligrosos aguafiestas, han urdido apocalípticas versiones que por fortuna nadie cree. Con rencor sostienen que el humor y la risa sólo disimulan el tedio y el bostezo que invaden a los habitantes de Bricia y que poco a poco sofocan su gris existencia.

Las fuerzas estatales ya tienen identificado al venenoso sujeto que encabeza este grupo para que, apenas cumplida su aprehensión, sea decapitado sin mayor trámite, y con su calavera se juegue el primer partido del campeonato de fútbol.

lunes, enero 12, 2009

:::: Pandemonium


Fotógrafa: Amélie Olaiz

Jorge Borja

Después de cientos de miles de años, la armonía de esta galaxia se rompió abruptamente. Una súbita luz rasgó el obscuro velo del espacio. Ante los atónitos telescopios de incrédulos astrónomos, Saturno se estrelló contra Júpiter.
De inmediato fueron convocados los científicos más prestigiosos para discutir las posibles consecuencias. Su diagnóstico fue unánime: Júpiter ha alterado su órbita y se dirige hacia la Tierra. La noticia causó panico y confusión. Hubo saqueos, suicidios en masa, motines en cárceles y oficinas, eyaculaciones precoces, divorcios y bodas urgentes, orgías en colegios de monjas, partos prematuros, ataúdes y servicios funerarios en oferta.
Los jefes de estado de las naciones más poderosas, acordaron lanzar sus misiles atómicos sobre el planeta desbocado. Su esfuerzo fue en vano. Júpiter no cambió su curso. La Asociación Mundial de ateos, emitió una última declaración: "sólo nos queda rezar". Y multitudes de arrepentidos atestaron los templos. Nunca antes se oró con más fervor... entonces Dios, ardiendo de ira, rompió el taco contra la rodilla derecha mientras el Diablo exclamaba con frialdad: carambola.