Esta galería de autores contemporáneos se creo en 2004
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martes, diciembre 06, 2011

El asesino anda suelto


José T. Espinosa Jácome
Dick Tomorrow se internó en la oscuridad. Andaba tras el asesino en serie, Nick, el Rompepantis. Y lo atrapó. El malvado se tornó cobarde, adherido a la pared lleno de pavor:



      —No, no me dispares. Soy un malhechor sí, travestido, pero no un asesino. No soy Rompepantis. No me hagas daño —alcanzó a musitar arrastrando con pavor las palabras.

 Mas de nada le sirvió. Dick Tomorrow le hizo cinco disparos que aseguraron su adiós sin retorno. Entonces lo sorprendí. Hacía semanas que le seguía los pasos. 

     —Tuve que matarlo –dijo mientras pretendía guardar la escuadra a un lado de la tetilla izquierda cuando en realidad sustraía un colt. 

     —Dame esas balas y el revólver –le ordené, pero fingió sorpresa con ojos desorbitados.

     —Lo tenía que matar. ¡Era él o yo, no me dejó alternativa! 

Le incrusté un tiro en la frente. Había sido  descubierto por mi desde su tercer asesinato. De inmediato fui arrastrado por la vorágine de sus delitos. Los últimos crímenes los cometí yo, no el guiñapo que yacía junto al muro a un lado de Dick.

martes, octubre 11, 2011

Yo maté a Letania de Moraes

José T. Espinoza Jácome

Eran las fiestas de carnaval en Río. Soy general y desempeñaba entonces una labor de inteligencia en la Operación Masacre para un país cuyo nombre he olvidado.
Ahí la conocí, tierna dulce, sensual. Bailé bossa nova lo mejor que pude. Ella me arrebató de inmediato. Danzaba mejor que Carmen Miranda y canturreaba.
—Papá yo quiero… – fue zureando durante todo el camino al hotel. La desnudé en la penumbra porque así lo quiso. Cuando la deshice de las bragas, la colisión casi me desmaya. Descubrir su miembro viril enhiesto se impuso tanto que sustraje una daga de la bota y se la hundí mil veces en el pecho. Todavía alcanzó a farfullar:
—Te amo.

sábado, junio 09, 2007

Ciberpasión


Man, man, y man con uvas.
Ilustración: Amélie Olaiz



José T. Espinosa Jácome (México- EU)

Te confieso
cantábile morena
que me place en abril
jugar contigo
porque hueles a fresco y yerbabuena
y en tu océano de ideas
siento el abrigo
de tu mente voraz
que me persigue en laberintos
de virtual imagen

Aunque electrónicas
mis flores viajen
y el crucigrama de mi beite te intrigue
amo mirarte
hurgando en la alacena
e imaginar que un ángel te persigue
o cuando en fantasías
te lamo un higo

Y amaneciendo
hacia el Ajusco sigo
tu paso de gimnasta que me ordena
quedarme en casa
sin tu charla amena